Tranquila y aparentemente vacía,
me acompañas y a la vez separas del descanso que yace en mi lecho.
Sempiterna guía del viajero, del poeta y los trotamundos
Noche, llena de calma,
fábrica de sueños,
castigo del insomne,
casa del noctámbulo.
Ahora disfruto de tu encanto, pero no envuelto en tus brazos
Contemplo la sombra de tu velo sobre la urbe adormecida.
Me hallo en el silencio de tu inmensidad, respiro la pureza de tu aire,
siento la gélida humedad de tu aletargada primavera.
Cierro los ojos y escucho la naturaleza, una bocanada grande de oxigeno puro invade mi cuerpo,
las células se nutren de él mientras los sentidos parecen agudizarse.
Poso mis pies desnudos sobre la hierba y percibo, la energía de la tierra vibrar, fluyendo dentro de mi.
Lentamente la frialdad del paisaje pseudo natural y completamente artificial que me rodea,
pareciera cobrar vida nuevamente, sus máquinas de metal y con ruedas las vuelven a surcar.
Más la sangre no deja de fluir, las aves e insectos comienzan a despertar y un agradable can me recibe con su desinteresada compañía y felicidad.
Me rodeo de sabios de antaño, algunos de inerte bronce, otros de vivas ramas y hojas.
Acompañado de ellos fantaseo poder meditar,
la realidad es otra,
realidad que se escapa y no logro dilucidar.
Ya se cumplieron 26 ciclos con sus estaciones enteras,
ha pasado tanto tiempo desde la primera vez que te pude contempla,
ya eres mi amiga y comprendo que aún en horas oscuras te podré encontrar.
Gracias por todo, tu sabiduría y calma siempre me cultivan más y más.
Hasta pronto guarida de estrellas, un nuevo día comienza con paz y armonía en mi ser.
Te aguardo hasta volverte a ver.
Feliz aniversario compañera de la vida, el cielo, la tierra y el mar.