Alguna vez te has encontrado ocioso, sentado en una plaza, observando a lo lejos el comportamiento de los transeúntes?
Sus rostros mayormente teñidos de estrés, apurados en sus rutinas, preocupados y ataviados de problemas
Cada individuo porta una máscara diferente, otros van a cara destapada
Todos reflejan la inevitable necedad de seguir adelante, el placebo de algo mejor aguarda en sus horizontes
Ceños fruncidos, miradas de desconfianza se entrelazan constantemente
Parece tan fácil observar y dilucidar sus emociones y frustraciones, resulta sencillo empatizar sus dilemas tan solo observando, pero lo más difícil está en no objetivizar el foco con qué se mira
Es que somos seres intrínsecos, eso es una característica inequívoca de nuestra especie
Creemos conocernos y nunca llegamos a tal estado de iluminación, partiendo de ese punto se torna utópico razonar en base a teorías lanzadas al azar
Pausa inevitable,
momento interminable
En un instante, mientras el mundo alredor seguía en movimiento con un parpadeo todo acaba y el momento filosófico se desvanece.
28 de Agosto del 2019