Soy una diminuta pieza de la humanidad, sentado en la cornisa de mi hogar,
los pies se balancear en el vacío
Alterno la mirada entre lo que tengo al frente y lo que esta encima
El cielo,
pálido,
matizado de gris pastel,
se mueve al ritmo de las olas en un calmo mar
De su vientre caen pedazos de ríos, lagos y lágrimas derramadas por alegría, tristeza o algo mas
Suaves y gentiles gotas, refrescan el entorno, lavan las calles, limpian caretas que se caen y dejan salir una sonrisa tímida, como rememorando algún lindo momento tiempo atrás
Gotas que tiñen todo con pequeños puntos al principio,
armando patrones al azar para luego juntarse y retomar su cauce natural
Cierro los ojos y escucho el sonido de su impacto contra toda superficie
Inspiro hondo y me impregno del aroma que desprenden el suelo y sus plantas al lograrse hidratar
Con la mente en blanco, la piel mojada y la sonrisa en el rostro. Abrazo mi espíritu y celebro la armonía entre mi cuerpo y el, agradezco con simpleza el temple y la entereza de mis sueños, propósitos y deseos
Vuelvo la mirada a la calle, la tierra teñida color carmesí y el árbol en medio de ella me recuerda que no toda resiliencia es obvia y clara, más es fuerte, vive en armonía, imperceptible y desborda bienestar
Resiliencia, extraña y fortuita habilidad que me acompaña desde siempre
Regalo o despertar de conciencia
Gracias por estar presente, día a día vas cambiando mi mente,
siempre latente,
siempre presente.
14:00 hs
28/03/20