un día más, o tal vez uno menos.
Una jornada aparentemente igual a otras,
sólo que hoy estoy decidido
Con mil decisiones por tomar, pocas cosas que en este momento puedo lograr
Me vestí para la ocasión, tapando mi habitual libre desnudez
Dejé toda excusa de lado, usé mis manos para algo más que comunicarme, alimentarme o auto complacerme
El coraje brotó debajo de mi piel
Abrí la mochila amarilla, compañera de tantos viajes
De ella salió el caos y me abrazó trayendo consigo cierta melancolía
El caos llamaba al orden, así como mi cuerpo extrañaba echarse al césped semi húmedo de un nuevo amanecer
Pieza a pieza, desarmaba mi hogar de tela, cargado de más telas
Organizaba o hacia el intento de acomodar las pequeñas y efímeras partes de mi hogar itinerante
Lágrimas secas brotaban de mis cansados ojos, sin saberlo, la nostalgia volvía a flote una vez más
Los abrigos guardan aún el aroma a mi anterior hogar
Las memorias de ese momento arrancan una sonrisa pura, agradeciendo por esa oportunidad
Hoy despojado de tanto,
lleno de todo,
cargando casi nada.
Pienso una y otra vez
Mi casa es donde vivo, mi hogar se transformó en poco tiempo pasando de un lugar fijo a un camino de muchas bifurcaciones
Vivo dentro de mí, por y para mi
Me elijo día a día
Mis decisiones me formaron como soy, con sus aciertos y errores
El hogar temporal que me cobija por ahora, recibe mi ser, me ayuda a recomponer mis partes perdidas en el trayecto de la vida
Hoy, un día más en el calendario, he purgado penas, perdonado mis actos y puesto en calma mi conciencia
Mi hogar se recompone, mi cuerpo y espíritu están en paz
Con una copa en mi mano, la mirada puesta en el estrellado cielo y mi casa en orden me relajo esperando un nuevo y mejor despertar