La luz tenuemente ingresaba a mi habitación como queriendo despegarme de la cama
Los párpados pesaban más que el cuerpo, recuerdo el petricor deleitando mi olfato y cerebro, mis piernas moviéndose lento llevandome a un nuevo día.
Lavada la cara, con pan y café en el estómago
Poco o nada abrigo, rodando la ruta de camino a buscar el sustento económico, sentía como esa ligera llovizna de cielo gris y apagado golpeaban mi ser
Pequeñas cuchillas arrancaban partes minúsculas de mi
Gotas frías, una vez más lavando mi persona, los dedos casi tiesos apenas mantenían su temperatura corporal
El calor se escapaba de mi pecho en cada exhalación
Sin darme cuenta, otoño había llegado y con él muchos cambios
Me detuve en una esquina, respire hondo sin importar la polución del entorno.
Esa bocanada, larga, contaminada pero necesaria. Estaba cargada de momentos de inflexión, una vez más. Sentado frente a frente con el futuro, que va comiendo mis pasos
Quisiera de un salto encontrarme volando nuevamente
Despegarme y desapegarme de la tierra, de sus complementos y apegos.
Ya vendrá el momento en que seamos uno con ella, para entonces ya no habrá nada más que hable por nosotros más que nuestras obras y actos.
Otoño bienvenido una vez más, atravesarte a través del arte estoy dispuesto de comienzo a fin.
Esperaré otra vuelta completa al sol para volverte a sufrir y vivir.
21,marzo, 2020
Michelangelo