Que no he parado lo suficiente para disfrutar estar vivo, ni disfrutar mi vida. Sigo metido en la carrera imaginaria a la que me sometieron hace tanto y que por inocente seguí, acumulando heridas y cicatrices sin siquiera pensar cuales eran los propósitos o directrices.
Hoy me encuentro cargado de mucho, replanteandome prioridades y responsabilidades.
Deseo profundamente creer más en el poder que reside en mi, habilidad innata y curativa que regalo al mundo y pocas veces aprecio al punto de autoregalarmelo con total confianza.
Dueño de mi futuro, cada vez más acertado y real.
Aún duele aprender a amar, más ya no huyo del dolor sino que ahora lo que más cuesta es volver a empezar.
Perdido por los caminos voy dando todo sin hallar punto medio, en parte será por mi el poco gusto a la tibieza de mis emociones o por el cansancio de puntos medios.
Otra vez más recurro a la tinta impregnada en papel, haciendo los paces con mis trazos y la dislexia que junto a la ansiedad brotan cual explosión atentando contra la prosa, mezclando y empañando las palabras de total desorden.
Orden dentro del caos de mi alma errante, sensación efímera de paz y autocontrol que anhelo transformar en uno de mis estados psíquicos y emocionales.
Espíritu libre de reciente autoimpuesta libertad.
Energía condensada en este vehículo llamado humanidad, a veces choca con similares muestras de intensidad y otras tantas con reflejos de pura sensibilidad.
Atravesado por tanto, sin siquiera poderlo expresar, sin ojos que logren mirar, oídos para escuchar o voces que logren canalizar.
Respiro hondo y me miro con cierta introspección recordando que me tengo a mi mismo para el resto de mi eternidad.
Sonrío tímidamente y vuelvo a confiar, decido hacerle caso a la vida que cargada de sabiduría no ha cesado de regalarme más y más.
Con el calor que ebulle de mi constantemente, poco a poco,
Lágrima trás lágrima voy derritiendo témpanos del agua guardada dentro de mi, dejando salir en cada gota lo que duele, ata y traba.
Agradeciendo con dulzura la habilidad de auto sanación y construyendo desde el amor quien deseo ser.
Dureza y ternura nunca antes fueron lo mismo en mi vocabulario, más ahí reside parte de la magia de transmutar.
Que la dulzura sea fortaleza y encontrar flexibilidad en viejas y nuevas cicatrices para junto a esas roturas poderme curar más y más.
Agradezco más y mejor que antes,
sonrío con mayor facilidad,
Amo con la misma intensidad y abrazo consciente de mi fragilidad.
Ser de tantos lugares sin pertenecer a ninguno, creo que este camino es parte del cosmos que habita en mi desde sus comienzos, haciéndome sentir no sólo un extraño, sino también esa parte necesaria y diferente que al ayudar desinteresadamente cambia la vida propia y de los demás junto a su propio presente.
26/7/22