No sabia que estaba preparado para volverme a enamorar hasta esa noche de samba donde no conseguí escaparme del encanto en tu mirar.
Poco a poco sentí que nuestras almas se habían entrelazado. Sin siquiera imaginar el impacto que este acto amoroso tendría en mi a nivel vibracional.
Como si un rayo hubiese viajado a través del espacio para atravesarme con su eléctrico calor. Brotando el fuego primigenio contenido en mi ser, soy un volcan de fuerza transformadora.
Aunque mi lado racional se plantea la razón de mi decisión, en 35 años no encontré mucha lógica en los actos del corazón.
Respiro hondo,
agradezco estar y sentirme vivo, intentando dia tras día llegar a la plenitud.
Gran dicha poder sentir tantas emociones, que experiencia, preciosa.
Te agradezco por llevarme desde el samba al primer Carnaval en un pestañeo intenso y fugaz
Mis mejores deseos, sentimientos e intenciones te acaompañaran siempre. Ya sea bajo la luna llena que nos vio distanciar, ante cada lluvia donde falte ese cafune, o marea que llegue a nuestras bases agitar.
Hasta luego,
Hasta pronto,
Hasta la próxima, amor de final de verano
Por siempre vivirás en mí, amanecer tras otro, creciendo y enseñándome como acompañarte en calma y serenidad.
Aunque el volcan desea fluir, elijo la fuerza del agua para reforzar las nuevas grietas creadas por el choque de nuestros universos.
Ojalá pudiera a tu lado vivir como en un eterno carnaval, a pesar de perderse la magia de la efimeridad yo elegiría despertar junto a tu sonrisa, estar cuando tus ojos purifiquen el alma con cada lágrima, abrazarte toda y juntar tus energías con las mías creando el elixir de la eterna vitalidad.
Tal vez,
la brisa lleve en un suspiro, un beso rebelde que nos deje en el extasis de un nuevo carnaval.